Latencia continua
Se acerca la noche y ella va perdiendo fuerza, algo le dice que es hora de descansar; pero conoce y al mismo tiempo desconoce, lo que sucede.
Sabe que al mas minimo descuido, él aparece, siempre cuando ella baja la guardia, cuando no se puede defender, y él la obliga.
Se alarga la contienda.
Él la tensiona y pone en guardia y pasan las horas. Élla no conoce el metodo certero de acabar con él, tardará mas o menos, pero siempre consigue dominarlo, lo distrae, lo cansa...pero élla siempre acaba agotada.
La pelea no es siempre nocturna, a veces duirna, en ocasiones onírica. Élla siempre está en guardia, pero no siempre aparece él para darle guerra, y por eso se relaja y la pilla desprevenida y pasan horas luchando.
Dos fuerzas contrapuestas, a la vez que, aun siendo meramente especulativo, podrían ser la misma fuerza, pero con distinto signo.
Amanece ojerosa, cansada de batallar con él por la noche, por el día... y en sus sueños mas dulces, él tambien aparece.
Recurre cada vez más a esos pequeños trucos que saben que lo despistan, que lo hacen tiutubear, pero él tambien aprende y a su vez despista el despiste y la engaña. La deja sola por un momento y ella se calma y arremete con mas fuerza e impetú, y llora, a sabiendas que tiene la batalla perdida y quizá tambien la guerra, es entonces cuando él la deja en paz...hasta el día siguiente.
Se acercan las musas, la refrescan y la ponen firme. Él no aparece. Sus musas son pocas, pero persistentes, tenaces y alocadas y élla las conoce. Se deja seducir por ellas, las quiere, las ama, y su pensamiento se pierde con ellas. Y él no aparece.
Pero el tiempo de las musas acaba, y ella se siente sola, desamparada y la acometida de él es brutal, sangrienta y despiadada. La lucha entonces es titanica, del precipio en que se encuentra consigue llegar al llano...él sonrie, le enseña los diente y vuelve a acometer.
Y sangra, y flojea, pero élla gana. Él se retira complacido, ha sido derrotado y comenta al viento "Volveré"



